Poesía para astronautas





Algunas estrellas, aburridas de su inmovilidad,

decidieron hacerse fugaces.

Unas cuantas  explotaron  en fuegos artificiales


y otras se transformaron en luciérnagas,

bailando alegremente en la noche.

Al final, cansadas de revolotear sin rumbo,

se asentaron plácidamente en la tierra,

convirtiéndose en luces 


de ciudades nocturnas.



















Louis disfrazado de astronauta
se pasea por la luna en bicicleta
tocando alegremente la trompeta 
mientras Neil le acompaña con la flauta.















Aquí arriba hay horas, días enteros,

en que no hay absolutamente nada que hacer

excepto contemplar el espacio vacío,

sentirse un granito de arena en la inmensidad,

observando desde la nave

los miles de planetas habitados

que, por razones de estricta estadística,

tiene que haber en la galaxia.















¿Será mera coincidencia

que, vistos desde la tierra,

el sol y la luna tengan

la misma circunferencia?

















luna cálida de cera,


Diosa de la noche en vela,


Poderosa y nocturna polea


Capaz de arrastrar las mareas.























Un planeta llamado tierra


con tres cuartas partes de agua

tiene un Oceano llamado Pacífico


en cuyas orillas está Hiroshima...











Cuatro agujeros negros 
y siete enanas rojas
van por un universo
de supercuerdas flojas.














Planeta de aguas cristalinas





Quien pudiera tirarse de cabeza





Y darse un baño en la gran piscina





Que se ha formado en tu corteza.






















Las estrellas son, con certeza,


mundos colosales y lejanos,


más...con que diminuta belleza


engañan al ojo humano!





















Bailando a cámara lenta

en el espacio exterior,

un astronauta repara una avería,

soportando la levedad del ser,

allí donde nada reviste gravedad...